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Ernesto Laclau, destacado teórico político argentino expuso en la UNAB

Ernesto Laclau, destacado teórico político argentino fue invitado por la carrera de sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.

Ante un auditorio lleno, Laclau abordó durante su ponencia el vínculo entre movimientos sociales y representación, destacando que para él la representación está lejos de ser un mero mecanismo mediante el cual los representados transmiten su voluntad y la ubican en el espacio público, sino que el representante es también quien interpela a los representados y les otorga una identidad que hasta ahí no poseían, con límites que antes no tenían y con una definición de la diferencia entre un nosotros y un ellos que hasta entonces no les era clara.

A partir de esto “es incorrecto criticar la representación diciendo que frente a ella es preferible la democracia directa, es decir, una participación no mediada por representaciones”, planteó el autor de Hegemonía y Estrategia Socialista

Para Laclau, la propia existencia de los movimientos sociales necesita la representación, pues sin ella, éstos no podrían articularse, es decir, los movimientos sociales para alcanzar sus objetivos, deben darse en una forma política institucional y aspirar a ocupar instancias de poder, cuestión que sustentó ampliamente a la luz del caso del movimiento socialista internacional.

El autor

Ernesto Laclau es un teórico político argentino frecuentemente llamado postmarxista. Es profesor de la Universidad de Essex donde ocupa la cátedra de Teoría política y también es director del programa de ideología y análisis del discurso. Ha dado numerosas conferencias en universidades de Estados Unidos, Latinoamérica, Europa occidental, Australia y Sudáfrica.

El libro más importante de Laclau es Hegemonía y Estrategia Socialista, que escribió junto con Chantal Mouffe y que es la piedra fundacional del postmarxismo. Su pensamiento es frecuentemente descrito como postmarxista dado que ambos estuvieron involucrados en los movimientos sociales y estudiantiles de los 1960s tratando de unir a la clase obrera con nuevos movimientos sociales. Rechazaron el determinismo económico marxista y la noción de que la lucha de clases es el antagonismo crucial en la sociedad. A cambio, llamaron por la democracia radical y el pluralismo agonal en el que todos los antagonismos puedan ser expresados. En su opinión “…una sociedad sin antagonismos es imposible”, por lo que declararon que “la sociedad plena no existe”, es quimérico pensar en el cierre de “lo social”.

Durante los años ’60 dirige las revistas Izquierda Nacional y Lucha Obrera ligadas al Partido Socialista de Izquierda Nacional.