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Estudiante de Enfermería realiza voluntariado en Tanzania: Acá cuenta su experiencia

Hace un mes que Josefina Araya, estudiante que iniciará su quinto año de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede de Viña del Mar, se desempeña como voluntaria en un consultorio en la cuidad de Arusha, Tanzania.

Sin duda quienes tienen un fuerte compromiso social admirarán la experiencia de Josefina, una joven que cursará su quinto año de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar.
La historia comenzó cuando esta futura enfermera se inscribió en la organización neozelandesa: “IVHQ volunteer”, quienes la contactaron con “Tanzanian Volunteer Expirience”. “Ellos me asignaron a Oroleni Community Clinic, que es un consultorio ubicado en la periferia de Arusha y que está relacionado con New Hope Inniciative, quienes son los creadores de distintos proyectos sociales en distintas partes del mundo”, comenta la joven.
Las condiciones no son las mejores: El consultorio cuenta con un sólo doctor, R.Byemba, quien lleva trabajando en el recinto más de tres años. “Están equipados con una máquina de rayos X, un ultra sonido, una pequeña sala de operaciones, un laboratorio para exámenes generales, una farmacia, dos box de atención y una sala de observación. Cuentan con un sistema de computación para los registros, pero lamentablemente, por la inestabilidad eléctrica que cuenta el país, no siempre funciona y este mismo tema es un gran obstáculo para poder desarrollarse correctamente”, explica.
“Las necesidades son múltiples y los recursos limitados. Así yo describiría la situación en Orolien Community Clinic”, agrega.

El día a día
Pese a las dificultades, Josefina Araya comenta que los trabajadores se las ingenian de alguna forma para hacer funcionar el sistema y salir adelante. “Tienen mucha creatividad, fe y cariño para lograr resolver la mayoría de los problemas”, subraya.
“A mí me ha tocado pasar por distintas áreas tales como: farmacia, laboratorio, esterilización y acompañar al doctor en las múltiples cirugías que se presentan”, comparte esta joven de 22 años.
“La especialidad del doctor es la anestesia, pero dado que acuden al consultorio distintos tipos de emergencias, él debe desempeñar distintos tipos de roles, siempre poniendo su mayor esfuerzo por hacer bien su trabajo. Acá necesitan manos para todo, desde tener que limpiar el piso, toma de exámenes, vacunar, ayudar en controles de embarazadas hasta asistir en cirugías de amputación”, detalla.
La estudiante de Enfermería de la U. Andrés Bello ha tenido que enfrentar todas estas situaciones. “Me ha tocado hacer todo eso, aprender a comunicarme en otro idioma, saber salir adelante ante la adversidad y doy fe que gente más luchadora que ellos, difícil que exista. Comunicarme verbal y no verbalmente ha sido toda una experiencia para mí”, reconoce.
El consultorio atiende una población de escasos recursos. “Las personas no son capaces de poder costear la salud pública y vienen acá donde por 5 dólares reciben atención médica, pruebas de laboratorio y medicamentos”, relata.
Este recinto funciona gracias al ingreso que reciben de los pacientes por su atención, con eso costean los gastos de la clínica y los salarios. Mientras que los insumos los reciben solo por donaciones.
“Ha sido una experiencia inolvidable, me he enfrentado a distintos desafíos y ellos mejor que nadie me han enseñado a cómo salir adelante. Tienen tanta fuerza, disposición y ganas de hacer las cosas bien, tanto amor que ponen en el diario a diario, que acá pareciera que nada es imposible, que uno acá todo lo puede lograr. Sin importar lo que uno tenga, si están las ganas de querer solucionar y hacer; todo se puede de alguna u otra forma. Ellos siempre salen adelante”, concluye.

Sonia Tamayo Herrera

stamayo@unab.cl