Sábado 25 de Diciembre
POSTDATA 2.0 “Verde que te quiero verde”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
La sustentabilidad, la utilización de energías renovables y el cuidado por el medioambiente ya no son temas ajenos a la arquitectura. Por cierto, hace muchos años, están insertos en el desarrollo de las edificaciones. Tal vez sea por eso que la arquitectura que se aborda a partir de la sostenibilidad no sólo deba serlo, sino también parecerlo. Y en este “parecer algo” ha habido siempre una amenaza, ya que las hojitas verdes trepadoras de fachadas no implican necesariamente que detrás existan las condiciones que deben cumplirse para que la construcción que cubren genere parte o el total de la energía que ocupa en su funcionamiento.
Convengamos en que “parecer” una cosa positiva puede fácilmente convertirse en “padecer” otra negativa, si la práctica del fachadismo se confunde con sostenibilidad. Por supuesto que los metros cuadrados de jardines, ya sean horizontales –como los conoció mi abuelo– o verticales –como los ve mi hija sin mayor sorpresa– ayudan a mantener un clima más sano.

Es decir, que “lo verde” se haya convertido de un tiempo a esta parte en una sinécdoque alusiva a todo lo relacionado con lo sustentable, denota que la ecología actúa sobre la arquitectura casi por antonomasia. Y ahí surge una oportunidad. Curioso, pero por esta metonimia que pretende darnos un “plus” a cambio de un “must” se ha visto en Santiago –y sin duda en regiones– la aparición de excelentes ejemplos de fachadas verdes. El Parque Arauco acaba de hacer algo realmente notable en su cara norte, precedido del muro vegetal de 2.200 m2 que cubre el Hotel Intercontinental, del cual se dice, será el más grande jamás hecho.
Como sea, para bien o para mal, la arquitectura verde no es verde sólo porque así la veamos. No nos engañemos. Aún así, aquella que de plantas se viste, aporta por ahora no sólo a la discusión que presento –bastante irrelevante quizás– sino a la ciudad entera, que goza de haber cambiado opacos e inertes muros de ladrillo por extensos jardines verticales.
Postdata: Que ojalá sean verdes también detrás de sus matorrales.
Fuente: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2010/12/25/verde-que-te-quiero-verde.asp
Sábado 18 de Diciembre
POSTDATA 2.0 “El triunfo del módulo”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Lo que para algunos puede ser –o parecer– un camión de mudanzas, para otros es una alternativa de escuela, consultorio médico o vivienda modular. Lo que para algunos es una tipología constructiva alternativa, para un gobierno puede transformarse en una solución definitiva. Y ahí, en ese mismo instante, la interesante alternativa se transfiere de inmediato al plano de un problema mal resuelto. Si tan sólo se trabajara como una tipología constructiva pasajera, muchas de estas ideas tendrían el corto alcance que les corresponde en su estatus de emergencia, dando cabida luego a soluciones definitivas que no sólo resuelvan el programa sino que contribuyen a generar mejores conjuntos, y por ende, mejores ciudades.
Pero, por lo que se ve, el “container” o como le pongan a la solución modular, ya se ganó su sitial en el campo de la arquitectura en Chile. Y no veo que sea algo pasajero. Tampoco le veo lo malo –lo digo de antemano– pero asimismo, no pretendamos que con el abuso de esta práctica vayamos a dejar un legado muy valioso sobre nuestras ciudades. Discrepo de hecho, de la inclusión del container como una alternativa constructiva definitiva al menos en el área de la salud y la educación. Espero, por lo mismo, que quienes tienen a su cargo la reconstrucción del país no comentan el error de la pereza, dejando estas instalaciones de forma permanente.

Por estos días, y a raíz del déficit carcelario en Chile se instaló la discusión acerca de la “cárcel modular”, concepto soso que se suma a todo lo anterior, cuyo apellido “modular” agrupa a instalaciones de diversa naturaleza dentro de una misma lógica constructiva y de uso, restándole identidad a cada una de sus dependencias.
En otro ámbito de cosas, si usted alguna vez se topa con un par de containers sobre un camión en la carretera, piense que ahí puede ir viajando un par de salas de clases, un par de casas, un pabellón quirúrgico, dos habitaciones de hotel, un casino de campamento minero o un par de celdas de un nuevo modelo de cárcel.
Postdata: Así es la nueva arquitectura que eligieron para nuestras ciudades los nuevos cerebros modulares que están a cargo de nuestra historia.
Fuente: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2010/12/18/el-triunfo-del-modulo.asp
Sábado 11 de Diciembre
POSTDATA 2.0 “La casa soñada del Santiaguino”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Me pregunto ¿qué podría tener de aspiracional una casa a cuyos costados se levanta una igual o levemente distinta? No lo sé, y llevo años tratando de entenderlo.
Un estudio realizado por la consultora Collect GFK publicado en la prensa el mes pasado reveló los modelos de casas más solicitados por los santiaguinos según su grupo socioeconómico. Mi sorpresa, más allá de los porcentajes, fue que el valor de las viviendas está determinado más por su ubicación que por su forma. Aunque no lo comparto totalmente, en síntesis, las casas parecen ser todas del mismo “estilo”, y la única diferencia radica en el tamaño del terreno y su localización.
El análisis revela que, indistintamente del grupo socioeconómico, el modelo de casa sigue siendo aquel que erróneamente bautizamos tiempo atrás con el genérico “Georgian”, y que responde a una tipología que yo acercaría más a eso que algunos llaman “gusto masivo”, pero que quienes la desarrollan califican como “aspiracional”.
Me pregunto ¿qué podría tener de aspiracional una casa a cuyos costados se levanta una igual o levemente distinta? No lo sé, y llevo años tratando de entenderlo.
Si luego del terremoto bajó la venta de departamentos y aumentó la de casas, este estudio ratifica que más del 70% de las casas vendidas durante el tercer trimestre de este año corresponde a un “prototipo”.

Ilustración de Francisco Javier Olea
Y yo pensaba, quizá equivocadamente, que nuestro país se acercaba a la abolición del modelo preestablecido que venía empaquetado desde otras latitudes más frías, y que, también erróneamente, hablaba de estatus, de estilo, de lujo o de que sé yo qué cosas sin sustento.
Cada día hay más arquitectos en Chile. Cada día, de toda esa población de arquitectos, se destaca un número mayor de buenos profesionales, cuyos valores se resumen en creatividad (cuestión que los hace cada vez más competitivos), justeza (cuestión que los hace cada vez más responsables) y preocupación por asuntos sociales (cuestión que los acerca cada vez más a la realidad de su país).
¿Alguien me puede explicar entonces por qué la gente sigue pidiendo la monada bicolor agringada cuyo único valor con respecto al vecino es el color de las flores que cuelgan de su jardinera?
POSTDATA: Por favor no me digan que es un asunto de economía de escala. Ese cuento es puro cuento. Según sabemos, es un asunto de gusto.
Sábado 04 de Diciembre
POSTDATA 2.0 “Cerro” Castillo
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Confieso que me dio un gusto tremendo haber visitado Cerro Castillo esta semana. Es como si a uno lo remontaran al inicio de las ciudades, cuando todo era precario y la forma futura del pueblo, aún incipiente en su diseño, ni siquiera se sospechara. Inserto en la comuna de Torres del Paine, Cerro Castillo juega su juego propio, como si supiera que su lejanía es una oportunidad más que una dolencia. Y eso, en un país como el nuestro, es casi heroico.
Digo lo anterior ya que este poblado podría haberse mantenido como un reducto de Puerto Natales: una zona intermedia entre la ciudad base del turismo patagónico y su foco de atención más potente, el Parque Nacional Torres del Paine. En cambio, supongo que visualiza un futuro lleno de bondades, y comienza haciendo bien lo que más importa: invierte en su espacio público y rehace su plaza principal de un modo impecable. Teniendo en cuenta el implacable viento de la zona –que por cierto inhabilita la mayoría de los espacios públicos– la plaza se arma mediante cuatro grandes taludes que se inclinan hacia el centro, dejando en el interior de la manzana un espacio que, si bien tapa el contexto inmediato, genera una exquisita relación con el cielo, uno de los más limpios y azules que he visto en Chile. El remanso logrado por esta especie de mastaba de piedra perfectamente bien construida es producto de una plaza cuya única lógica pareciera provenir de una condición climática. Y aunque retoma las diagonales de toda plaza de armas, produce un vacío que nos saca del contexto urbano y nos transfiere por unos momentos al interior de una fortaleza de montaña.

El Decorador Municipal que recorre el país haciendo de las suyas no le metió mano a esta plaza. Por suerte. Quien la hizo tuvo de hecho la sensibilidad de poner los árboles en su justa medida e incluso las protecciones provisorias a estos le aportan al diseño del lugar. Buenas luminarias y bien situadas también dan cuenta de que el proyecto escapó de las manos del temido DM.
El concepto de plaza hundida, esta vez sobre nivel, genera una tipología digna de repetir en estas zonas hiperventiladas.
Postdata: Nunca perdí la esperanza.
Sábado 27 de Noviembre
POSTDATA 2.0 “Puerto Natales: Última esperanza”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Sobre un mal acabado collage de adoquines se emplaza, en el acceso a Puerto Natales, la reproducción de una mano que emerge de la tierra y que recuerda vagamente aquella de Irarrázabal que se instala sobre la arena de Punta del Este. Ésta, observada desde pocos metros por una réplica del Milodón, se acerca tanto al borde que casi pierde un dedo y en el centro del espacio que genera –espacio más importante de la obra– el Decorador Municipal insertó, con una sensibilidad canallesca, un poste de luz.
Así, entre monstruos mitológicos y reproducciones mal emplazadas sobre pavimentos malogrados, se inicia un borde sobre uno de los paisajes más bellos que puede tener una ciudad austral.

Al igual que ciertos tramos del paseo que limita con el Estrecho de Magallanes, en Punta Arenas, aquí se comienza a consolidar un mix de elementos que de tanto en tanto sólo entorpecen la vista a la siempre nevada Cordillera de Los Andes, al Canal Señoret y a uno que otro cisne de cuello negro que aparece entre algunos muelles en ruinas.
Este es el punto de partida de importantes centros turísticos como el Parque Nacional Torres del Paine, sin ir más lejos el primer destino en Chile. Y por lo mismo debiéramos ayudar al Decorador Municipal a ordenar sus ideas. Principalmente calmarlo, ya que no todo debe estar construido. No es necesario poner algo cada veinte metros. Debemos privilegiar el paseo y la vista. Debemos comprar de un pavimento, a lo más dos, pero instalarlos de modo coherente y no dejar que el maestro chasquilla (aquí todavía quedan algunos) tome decisiones por cuenta propia. Y por último, debemos enfrentar esto con más visión de futuro, como por ejemplo lo que está haciendo Talca, que ha invitado a arquitectos a diseñar mobiliario urbano mediante un concurso abierto.
Postdata: No hay mejor momento en este paisaje que cuando está todo cubierto de nieve. Casi es posible obviar tanto objeto innecesario.
Fuente: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2010/11/27/puerto-natales-ultima-esperanz.asp
Sábado 20 de Noviembre
POSTDATA 2.0 “La cuenta final”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Bajo el lema “Re-Construcción 8.8″ se inauguró, el jueves recién pasado, la XVII Bienal de Arquitectura de Chile. Su nombre y tema, modificados de los originales producto del terremoto, aluden a la reconstrucción y emergencia. El lugar, el Museo Histórico y Militar -pésima elección para una bienal de arquitectura- sigue de hecho en su proceso de mejoramiento tras lo ocurrido en febrero pasado. Y en cuanto a emergencia, al menos al momento de escribir estas líneas la puesta en escena no se veía muy alentadora a unos días de la apertura. La situación era, de hecho, una verdadera emergencia.
Quizá sea este evento el cierre del tema de la reconstrucción, que hace ya varios meses pasó a quinto plano. Entre mineros y fútbol, sólo queda esta instancia para recordar lo ocurrido y revisar qué se ha hecho. Algo así como una pasada de cuentas, que a nueve meses del terremoto nos hacemos a nosotros mismos para ver cuánto de lo que dijimos que haríamos se materializó en un tiempo razonable.
Quisiera destacar, de toda esta parafernalia arquitectónica auto impuesta -”bienal”-, la energía con que algunas escuelas de Arquitectura de todo el país abordaron un encargo puntual: diseñar un módulo de emergencia para tenerlo listo de modo que una próxima catástrofe “nos pille confesados”. Hace mucho tiempo que las escuelas trabajan este tema. Es un encargo perfecto para ensayar nuevas tecnologías constructivas, la incorporación de materiales innovadores y soluciones idóneas para problemas puntuales como éste.
Durante la última década, en todas las bienales hemos visto al menos un taller dedicado al módulo de emergencia. Se han desarrollado cientos de prototipos, y no sólo en Chile sino en todo el mundo, incluso en países donde la palabra catástrofe no es excusa para el diseño.
No sé por qué con tanta inteligencia detrás de estas cosas, los políticos siguen prefiriendo las mediaguas de pino para solucionar los problemas de vivienda de emergencia. Debe ser una cuestión de números. Y los políticos adoran los números.
POSTDATA: Suerte muchachos, han hecho un gran esfuerzo por su país. Ojalá quienes les hacen estos encargos sepan llevarlos hasta el final.
Fuente: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2010/11/20/la-cuenta-final.asp
Sábado 13 de Noviembre
POSTDATA 2.0 “El decorador municipal”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Quiero anunciar la apertura de una nueva carrera universitaria: Decoración Municipal. Existen tres menciones: Plazas y Jardines, Veredas y Bandejones, y Postes y Guirnaldas. Creo, pese a lo que digan las estadísticas con respecto a las carreras relacionadas al Diseño, que ésta será la opción del futuro, y su campo laboral es cada día más rico y amplio; y así como crece la demanda de publicistas y diseñadores gráficos en las épocas de campañas políticas, el Decorador Municipal tendrá también mucho trabajo durante estos períodos.
Me atrevo a augurar que éste será un colaborador tan estrecho del alcalde que bien podría ser, si no su mano derecha, un profesional imprescindible dentro de su gabinete.
Y como la demanda hace a la oferta de profesionales, ya hay muchos decoradores municipales -no titulados por supuesto- dando órdenes en los municipios. Me aventuro a suponer también que Las Condes ya tiene uno al menos, que quisiese operar bajo la mención de Veredas y Bandejones. Porque como el profesional anterior, con mención en Plazas y Jardines, no dio nunca en el clavo cuando le tocó ornamentar el pésimo resultado del Centro Cívico y todo su inhumano entorno, ahora este último ideó un paseo de esculturas.
Lo bueno es que puedo ver obras de los que más me gustan, como Assler, Gacitúa, Peña o Irarrázabal, entre una decena de otros excelentes escultores. Pero lo malo es que el Decorador Municipal mezcló las obras con los incipientes arbolitos que sobreviven a ese pavimento corporativo café claro que usaron para todas las veredas del barrio El Golf, entre postes de luz, semáforos y escaños -de aquellos clásicos de siempre- y con tres o cuatro grandes focos de suelo cada una, pudiendo haber construido una plataforma levemente distinta o demarcada, para entregarle a las esculturas una superficie que las dignificase y que les diese la real importancia que tienen.
Un nuevo suelo que permitiese a peatones y usuarios observar y recorrer las obras de arte con la distancia debida, y entregarle a cada una de ellas un lugar diferente al espacio que le asignó a los grifos, a los basureros municipales o a los postes de luz.
Postdata: Como es una carrera incipiente, espero de todo corazón que las futuras generaciones de egresados de Decoración Municipal en sus distintas menciones, tengan un poco más de cariño por nuestro arte y nuestro espacio público.
Fuente: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2010/11/13/el-decorador-municipal.asp
Sábado 6 de Noviembre
POSTDATA 2.0 “El regalo mas preciado”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio


Ilustración de Francisco Javier Olea
Por estos días la oficina +Arquitectos defiende en Barcelona su nominación en los premios WAF (World Architecture Festival) por el recién inaugurado edificio Transoceánica, junto a destacados proyectos de todo el mundo. No puedo hablar de edificios –es una regla que me autoimpuse hace tiempo– pero de esta obra, más allá de lo arquitectónico, es otro aspecto el que me interesa.
Hemos visto construcciones que se insertan en parques sobre la ciudad, de mejor o peor modo y por lo tanto mejorando o empeorando la calidad de vida de esos parques. Hemos insistido, sobre todo en la comuna de Providencia, de los efectos que produce alterar un área verde con un edificio que aunque sea de uso colectivo, sigue siendo privado.
Lo que sucede aquí es curiosamente al revés. El edificio inserta un parque en la ciudad. Así es, y la curiosidad está en que por estos días cuesta creer que un privado regale un solo metro cuadrado de su territorio a la comunidad, con el único objetivo de hacer de su entorno un mejor lugar para la gente y la ciudad.
No me cabe ninguna duda de que la nominación de este edificio en el festival ha contemplado valores propios de la construcción, pero también debe haber considerado el aporte que un paisajismo consciente de la trama urbana –diseñado por Juan Grimm–, representa en el desarrollo de una ciudad.
Lo he dicho varias veces en esta columna: el espacio público, como tal, parece importarle sólo a quienes hacen las leyes y las aplican sobre la ciudad. En rigor, si bien es de todos, suele no ser de nadie, y sólo importa su cantidad –por ley–; su calidad es deficiente y su mantención visiblemente decadente en la mayoría de las comunas de Santiago.
Postdata: Por lo tanto, la defensa que realiza +Arquitectos en Europa va más allá de un premio –que ojalá ganen– en un concurso de edificios bonitos. Creo que la real defensa está aquí en Santiago, y tiene que ver justamente con el espacio público, aquel regalo más preciado para muchos, que pocos han sabido regalar.
Fuente: http://blogs.elmercurio.com/viviendaydecoracion/2010/11/06/el-regalo-mas-preciado.asp
Sábado 30 de Octubre
POSTDATA 2.0 “The Chilean Way”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio

Ilustración de Francisco Javier Olea
El maestro chasquilla, si bien no abandonó definitivamente el país a comienzos de esta década, debe ser una especie en extinción. Aquel que por su habilidad para hacer de todo y por lo mismo nada muy bien hecho, tuvo como apellido el término “de pacotilla”, y por años sirvió para engordar un lema que por estos días a todos nos pesa: “hacerlo a la chilena”. Lema que en otras palabras viene amarrado a la “mano de gato” y básicamente significa hacer algo a la rápida, mal terminado o con poco éxito.
Lamentablemente hay muchos que aún creen en el maestro chasquilla. Desafortunadamente, para el país entero, el fantasma de este extinto espécimen sigue siendo el karma de una sociedad que hace ya bastante tiempo se especializó. Dejó de ser de pacotilla, dejó de ser mediocre y demostró al mundo entero que es capaz de exportar la mejor arquitectura de Sudamérica al resto de los continentes, los mejores vinos, el mejor turismo, la mejor voluntad para reconstruirse después de un desastre y por estos días la mejor plataforma tecnológica.
Quienes trabajamos en el área de la construcción, hace ya varios años sabemos que tenemos que seguir luchando contra el maestro chasquilla, y que hacer las cosas “a la chilena” es en definitiva hacer las cosas bien.
En arquitectura, en infraestructura, en ciudad, si bien hemos sido críticos, podemos mostrar con orgullo lo que hemos construido y también, con el mismo orgullo, podemos escuchar cuando en el extranjero se dice “ojalá aquí se hicieran las cosas a la chilena”.
El punto no es cómo cambiar un lema para que suene de un modo contrario al que acostumbramos a entenderlo. El punto es que la única manera de eliminar al maestro de pacotilla es revisar lo que en el país se ha hecho en ésta y otras áreas, y entender de una vez por todas que ya no somos los mediocres ni los más malos, sino todo lo contrario.
POSTDATA: Después de todo ser un poco más nacionalistas que de costumbre no nos puede sino llevar por un mejor camino.
Sábado 23 de Octubre
POSTDATA 2.0 “El memorial que se nos viene”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Imposible no referirse al rescate de los 33 mineros en Copiapó. Ya vimos lo que también el mundo pudo ver acerca de lo que somos capaces de hacer. Veamos entonces qué repercusiones podría tener esta increíble hazaña en alguna ciudad de Chile, por ejemplo, en la misma ciudad que fue escenario de esta operación. El éxito parece haber generado muchas ideas y, desde varias fuentes recibí muchas de ellas. El éxito parece convertirse a veces en nuestro peor enemigo, porque en medio de tanta euforia, el foco se pierde.
Comencemos por la propuesta más absurda: viajes al centro de la tierra. En vez del memorial hay quienes sugirieron mantener el equipamiento funcionando para vender viajes al refugio a los excéntricos que quisieran pagar por un par de horas de claustrofobia. Sin duda habría todo un desarrollo al interior de la mina y una visita guiada. Otros, al ver la cápsula trabajando ya comenzaban a esbozar una plaza. Que en Copiapó, que en Talcahuano, que en Santiago. La Fénix 2, la verdadera cápsula del Bicentenario dio pie para especular dónde y cómo podría ser el hito que conmemorara este hecho en un año cargado de memoriales.

Lo cierto es que una de las tres cápsulas permanece en la ciudad de Copiapó. Otra se va a la Expo Shanghai, y sin duda atraerá más miradas que el vino, la fruta y la misma arquitectura expuesta en la muestra. El Pozo de las Antípodas (instalación de video que en directo conecta a Chile con el Pabellón de Chile en la Expo Shanghai) sería el lugar ideal, aunque habría que reemplazar las cámaras del reality santiaguino por un video que muestre lo sucedido durante el rescate. La tercera cápsula, la que rescató a los mineros, luego de su paso por Santiago hará un recorrido por todo el país. Algunos, los más centralistas, querrán instalarla en la capital, pero Santiago ya tuvo su cápsula, la que en vez de desenterrar vidas se encargó de enterrar inútiles e irrisorios objetos para inmortalizarlos bajo la Plaza de Armas.
POSTDATA: Y hablando de memoriales recomiendo -aprovechando la buena racha- no olvidarnos de la reconstrucción de Chile, que por estos días ha marcado los peores índices de éxito.
Sábado 23 de Octubre
Columna Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
ECONCIENCIA, SANAS EDUCACIONES

Sin ser un experto en zapatos deportivos, se puede deducir fácilmente por su diseño para qué deporte sirven. Es cosa de observar sus suelas, alturas, flexibilidad o cordones. Para tenis, por ejemplo, tienen muy plana la suela, para no romper la cancha y poder deslizarse fácilmente; los de golf tienen puntas para justamente fijar los pies; un zapato de esquí obviamente no sirve para jugar fútbol; y con gualetas no se puede trotar. Cada uno tiene una cualidad que los hace precisos para un uso determinado.
Algo similar ocurre en el zoológico: si se observa a un animal sin leer la ficha de información respectiva, se puede deducir si éste vuela, nada o repta, o si es para dos medios (anfibios); también se puede apreciar en qué lugar climático habitan: desierto, polo, selva u otro. Esto por su color de piel, tipo de pelaje, forma de sus patas, tamaño. A la vez se puede deducir si es cazador o de presa, si es rápido o lento. Son perfectos, se entienden al ver su diseño.
Con la arquitectura tradicional o vernácula pasa algo similar: sin ser un entendido es imposible pensar que una vivienda tipo chilota esté en Arica, o una de San Pedro de Atacama en Isla de Pascua. Tienen algo que delata su lugar y su relación con el entorno.
Esto pasa con todo: la vegetación, la ropa, la música, etc. De esto se trata la sustentabilidad: un arraigo profundo con el lugar y sus condiciones; no deben existir contradicciones ni imposiciones, casi como que salen del territorio.
Lamentablemente esto, en la arquitectura actual no ocurre. Hoy es difícil saber si el edificio es para uno u otro clima, o el sol está adelante o detrás, es casi imposible deducir su mundo: en realidad son objetos independientes que se pueden poner en cualquier contexto. Justamente eso los hace insustentables, pues después hay que gastar energía para adaptarlos. Es como adaptar un zapato de esquí para hacer salto alto: es difícil y caro.
Haga este ejercicio para saber si su vivienda es o no la correcta: mentalmente sepárela del suelo y luego observe si a partir de ella misma puede reconstruir o descubrir para dónde está el sol, el tipo de clima, los vientos, la protección de los árboles, etc. Si coinciden, quiere decir que estamos bien, pero si su diagnóstico sugiere que el sol está para el otro lado, o que debiera estar por los cuatro lados, o que la construcción debiese ser de otro material, mejor cámbiese, pues le va costar dinero mantenerla.
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/10/23/01/contenido/14_1084_9.shtml
Sábado 16 de Octubre
POSTDATA 2.0 “Aprender de la experiencia ajena”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio

Ilustración de Francisco Olea
Los mexicanos llaman “segundos pisos” a un proyecto de vialidad que se inició a comienzos de esta década y que pese a un dilatado proceso de construcción, que aún no termina del todo, ya es posible visualizar en su complejidad. El plan intenta, en pocas palabras, reducir el flujo vehicular sobre las dos vías troncales principales de la ciudad, el Anillo Periférico y el Viaducto Miguel Alemán, duplicando su superficie en un segundo nivel.
La propuesta, sin duda más política que urbanística, tenía proyecciones que a la vista no se han cumplido. Los atochamientos en estas vías hacia el año 2002 determinaban una velocidad promedio de 6 km/h en algunos lugares en horas punta. Hoy, sin embargo, es posible pasar por algunos tramos de dos kilómetros en una hora.
Independiente del impacto visual que tienen los segundos pisos, tanto en la imagen de la ciudad como en las edificaciones afectadas por su intrusión en la trama urbana, las pistas elevadas sufren en sus conexiones con la superficie. Era predecible que un estancamiento al menos similar al preexistente se convertiría en el problema número uno de esta gran idea.
Una de las objeciones iniciales, más allá de haber previsto lo anterior, fue asignarle recursos a un proyecto que incentiva el uso del automóvil en lugar de fortalecer un sistema de transporte público deficitario. Nosotros no estamos lejos de ninguna de estas mega ideas. Ya hay quienes quieren hacer un tranvía elevado en la zona oriente de Santiago. Un pequeño empujón bastaría para que un coqueto monorriel se transforme en una “solución” a la congestión que no logró solucionar ni la Costanera Norte ni el túnel del San Cristóbal.
Recuerdo que durante la construcción de los segundos pisos mexicanos, la ciudad sufrió el impacto del levantamiento de una gigantesca mole de concreto. Las vías antes mencionadas generaban un espacio urbano que fue llenado por estas enormes autopistas, dañando además todo lo que quedó bajo ellas.
POSTDATA: Y ahora se entiende que la solución no era aumentar la superficie –que a su vez incrementa el flujo vehicular– sino tal vez disminuirla y “penalizarla” con peaje.
Sábado 9 de Octubre
POSTDATA 2.0 “El niño rico del barrio”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio

Ilustración de Francisco Olea
Desde que se aprobara la nueva ley de casinos en el año 2005, algunas ciudades de Chile fueron sorpresivamente “equipadas” con una infraestructura que traspira un olor que mezcla algo de parafernalia, algo de espectáculo y algo que pretende expresar lujo o riqueza. Para bien o para mal, y ya sea en forma aislada o bien supeditada a un equipamiento hotelero, la arquitectura del casino podría perfectamente convertirse en una categoría propia. Y su cualidad reconocible sería precisamente aquella capacidad de hacerse notar. Una cuestión bien curiosa si se piensa que la arquitectura, cuanto más silenciosa, más bella nos parece.
Es imposible no advertir, por ejemplo, al costado del paso de Angostura, la enorme edificación del casino cuya escala parece no caber ni siquiera agregándole los terrenos vecinos. El caso de Calama, que es sin duda uno de los edificios mejor construidos de la ciudad, parece haberse llevado toda la riqueza de la región. Quizá ahí sucede un efecto de contraste. Algo parecido sucede en Talca, aunque con una arquitectura mucho más sensata en su exterior, que elimina la retórica estética del lujo –en su versión más pedestre– para reemplazarla por un lujo espacial, una buena propuesta de materiales y un volumen que parece haberle ganado hartas batallas al “estilo casino”.
Otras ciudades más australes, como Valdivia y Punta Arenas han transformado incluso su skyline con este nuevo equipamiento. En ambos centros urbanos el casino o bien los hoteles que los contienen, son ahora los elementos más altos de estas ciudades. La arquitectura del “lujo”, la arquitectura de lo grandioso, se hace aquí mucho más invasiva, si se entiende que éstas son las primeras “torres” de las ciudades.
El caso de Santa Cruz, de los que he podido ver, es sin duda el menos escandaloso. Cambió el dorado y el vidrio espejo de sus pares por algo que podría parecer regional, aunque sabemos que está lejos de serlo.
PD: En fin, más allá de los materiales, el casino en general pareciera querer ser el niño rico del barrio. Y ciertamente lo logra, si se considera que la ley de concesiones no permite casinos en Santiago, sólo puede haber 24 de ellos en Chile y sólo se permite tres por región con una distancia mínima de 70 kilómetros entre ellos.
Sábado 4 de Octubre
POSTDATA 2.0 “BICENTENARIO EN EL RESTO DE CHILE”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Unidad nacional, descentralización, igualdad de oportunidades. De todo eso se habló con motivo del Bicentenario y al celebrar se hizo énfasis en el futuro con igualdad de oportunidades. Curiosamente, la pirotecnia santiaguina -de primer nivel- estuvo lamentablemente lejos de ser unitaria.
Cuando vi las imágenes de las pantallas que repitieron en tiempo real, en las plazas de armas del resto del país, el espectáculo emblema de esta fiesta chilena efectuado en La Moneda, recordé de inmediato que, para algunas cosas, Santiago sigue siendo Chile.
Sobre la fachada de la Intendencia de Punta Arenas, al menos hasta la semana pasada, aún se apreciaba de noche el juego de luces robotizadas de colores que se usó de forma local para adornar la Plaza de Armas de esa ciudad. En otras ciudades se repitió la historia. La historia del resto de Chile.
Cuentan los de allá, que vieron la celebración del Bicentenario de su propio país por televisión, algunos cómodamente sentados en sus casas, y otros, los más inspirados, en la pantalla de la plaza principal de la ciudad.
Demasiado largo el país como para considerar una fiesta unitaria. Al menos en todo el territorio se debe haber tomado la misma chicha, pero la verdad es que, aun durante los festejos, se notó la diferencia.
Cuentan los de allá, que los de hace cien años estaban brutalmente desconectados del resto del territorio, sobre todo de la capital. Que las noticias demoraban semanas e incluso a veces no llegaban.
Y esa larga mesa de mantel blanco que se profesaba el año pasado -que nunca fue- y que uniría al país en esta fecha, quedó pendiente. Probablemente para el Tricentenario tengamos la tecnología suficiente para llegar aún más lejos.
POSTDATA: Tan lejos como al resto de Chile, por ejemplo.
Sábado 25de Septiembre
POSTDATA 2.0 “LA CIUDAD MAS FEA DE CHILE”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Antes del traslado del poblado de Chuquicamata hacia Calama, esta última era -y dicho por los mismos calameños- la ciudad más fea de Chile. Lo feo, o aquello que no gustaba era, en síntesis, que la ciudad se componía entre otras cosas por una desértica suma de construcciones pálidas, metidas en una retícula sin espacios públicos, sin verde; cuyos edificios parecían no querer convivir con otros en un sistema ordenado y amigable, sino que, al modo de un ermitaño que sobrevive en los descoloridos cerros, estaba ahí sólo porque tenía que estar.
La bajada de los pobladores de Chuquicamata -recordemos que la ciudad se trasladó a Calama en un par de años- era una oportunidad sin precedentes para pensar, diseñar y proyectar en el tiempo una ciudad desde su inicio. Una posibilidad que se da sólo en una situación así, en la que no existe el apuro de la emergencia ni la presión que pudiera habar causado, por ejemplo, una catástrofe natural. La ciudad de Chuquicamata se movió siguiendo una programación estudiada, y más allá de la destrucción de piezas arquitectónicas enormemente interesantes, se dio la posibilidad de reconstruirla con tiempo y cerebro, dos cuestiones vitales que suelen pederse en una emergencia, y lo sabemos de sobra.
En cambio, y aparentemente siguiendo la línea anterior, la nueva ciudad, ya pasados los años, se ve como la réplica de su predecesora. No sé si fea es la palabra, pese a que nuevamente la escuché hace poco de la boca de los mismos habitantes. La nueva población, edificada en base a grandes manzanas con plazas centrales, aparece como una sucesión de ghettos opacos e igualmente inertes que las fachadas calameñas. Una corrida interminable de casas todas iguales y especialmente descoloridas gobierna la fachada de la carretera, como si no hubiese más espacio que el mismo desierto para haber planificado una ciudad con mejores valores urbanos.
Si no fuera por algunos edificios nuevos, de arquitectura de buena calidad, y supongo, hechos por buenos arquitectos, la ciudad parece haber estado ahí desde siempre, cubierta de tierra y del polvo que la misma destrucción de la vieja urbe minera se encargó de cubrir.
POSTDATA: La ciudad más fea de Chile, según los calameños, era Calama. La ciudad más fea de Chile ahora, según los nuevos habitantes es, la nueva Calama.
Sábado 25 de Septiembre
Columna Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
EL DEPARTAMENTO DE MÓNICA
Hace un par de semanas hablamos de la casa de Betsy (28-08-2010). Espero lo recuerden. Hoy, el ejemplo proviene de un modo de vida radicalmente diferente. Se trata de un departamento de unos 120 m2 ubicado en una comuna muy céntrica, en donde vive Mónica, otra muy grata secretaria, quien siempre está de buen humor. Su grupo familiar se compone de seis personas, más Callito, un conejo muy integrado. En su barrio hay de todo, está muy cerca del metro y a unos diez minutos de su trabajo a pie. De hecho no necesita auto.
En este departamento, orientado al norte, no tienen ampolletas eficientes (no las encuentran gratas lumínicamente), cada uno tiene TV en su pieza, hay varios computadores, se usa muchísimo el horno eléctrico, durante el invierno casi todos usan calientacamas eléctricos y el hervidor para calentar el agua de los guateros. Por otra parte, ocupan mucho la lavadora y la secadora de ropa, así como también la aspiradora (otro artefacto doméstico muy demandador de energía) y muchas veces dejan los cargadores o adaptadores conectados a la red. En general casi todo funciona con electricidad, salvo el calefón para agua caliente y la cocina a gas, que no la ocupan demasiado. Antes, además, usaban tres estufas óleo-eléctricas, pero con ellas el consumo subió muy por encima de lo mucho que ya gastan, así es que ahora las tienen en la bodega (desenchufadas afortunadamente). Entre todo lo consumido energéticamente, incluyendo la parte de los gastos comunes que se relaciona con energía (ascensores, iluminación de circulaciones y de exteriores comunes), suman como $180.000 al mes, aproximadamente unos $1.500/m2, el doble que en la casa de Betsy ($0.700/m2).
Pero a la vez, y aquí lo interesante, no tienen contaminación interior, no usan estufas a parafina o a gas de combustión interna, y como no usan el auto, tampoco contaminan el exterior. Con esto último, los gastos que conlleva tener un vehículo (bencina, aceites, seguros, tags, parquímetros, cuidadores de autos, malabaristas, rayones, lavados…) son igual a cero, lo que se traduce en grandes ahorros en el presupuesto familiar; así que esto les permite vivir con todas las comodidades en plena ciudad y sin emitir CO2, ni para adentro ni afuera.
Tienen otra concepción válida de cómo ser sustentables. Este caso, que en principio parece malo energéticamente, no es tal debido a que se optó por la decisión de no contar con el auto (el peor artefacto que se puede tener) y vivir centralmente; todo lo que gastan, por lo tanto, finalmente está muy compensado.
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/09/25/01/contenido/14_1008_9.shtml
Sábado 18 de Septiembre
POSTDATA 2.0 “BICENTENARIO MADE IN CHILE”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Lo que a estas alturas ya se habrá visto sobre la fachada de La Moneda es uno de los espectáculos urbanos más cotizados de nuestro tiempo. Nadie debiera perderse un show de esta naturaleza, que convierte un elemento estático de la ciudad en un ente vivo y participativo. Durante un tiempo la rigidez de la arquitectura prácticamente desaparece para dar cabida a una condición absolutamente irreal. Hace años que muchos de nosotros –quienes criticamos la falta de dinamismo y de actividades sobre el espacio público– nos hemos referido a la ciudad como un escenario vivo y dinámico donde queremos que sucedan eventos de este tipo.
No conozco en detalle el trabajo de Les Petits Français, autores de este show con el que se celebra el Bicentenario sobre la sede de Gobierno. Pero he tenido la suerte de ver algunas intervenciones de un grupo llamado URBANSCREEN en el que los edificios son estudiados al centímetro, y las proyecciones que se hacen sobre ellos consideran tanto su arquitectura como el contexto donde se emplazan. Ellos fabrican maquetas a escala de las obras a intervenir, las pintan de color azul haciendo un mini edificio–croma key sobre el que los actores interactúan. Así, sobre modelos virtuales desarrollan las animaciones que luego hacen calzar perfectamente sobre las fachadas.
Ojalá el trabajo que se ha encargado a este grupo francés haya logrado rescatar la esencia de estos elementos y no se quede en una performance del tipo “memorial”. Ojalá que haya conseguido emocionar como lo hacen los URBANSCREEN en todos los sitios donde intervienen el espacio urbano por unas horas.
Ojalá este show promueva la práctica de multimedistas locales, que de un modo menos mediático han intervenido edificios, proyectando sus obras sobre monumentos nacionales y fachadas, para que la ciudad se convierta en escenario público más seguido y no sólo en las fiestas nacionales.
Postdata: Entre otras cosas, que se promuevan los eventos made in Chile. Ya que la atención esta semana se la ha llevado el espectáculo francés –que precede la mega bandera chilena de súper nylon made in USA–, no nos olvidemos de las celebraciones criollas. Por suerte, el choripán, la chicha, la cueca y la empaná de pino se hacen aquí mejor que en ningún país súper desarrollado.
Sábado 11 de Septiembre
POSTDATA 2.0 “CUANDO EL RIO SUENA”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Con un nombre bastante más maduro que “Mapocho Navegable” se publicaron esta semana imágenes y datos del Parque Mapocho Renato Poblete. Con este último nombre se rebautizó una idea que viene sonando hace años, y que a juzgar por lo expuesto sentó cabeza no sólo en su denominación sino en su emplazamiento.
El proyecto, encargado en forma directa por el Presidente al arquitecto Cristián Boza, ubica su primera fase en un terreno de 20 hectáreas, desde el final del Parque de los Reyes hacia el poniente, abarcando las comunas de Santiago, Quinta Normal, Renca e Independencia.
El mejor referente se encuentra río arriba, en Vitacura, se llama Parque Bicentenario y lo hizo el arquitecto Teodoro Fernández ganándose un concurso público y abierto. El proyecto de Boza en cambio, es un tanto más ambicioso y aprovecha las ventajas de otra promesa: un Mapocho de aguas cristalinas.
El tiempo que esta idea ha estado “en boca de todos” ha sido irrelevante comparado con el tiempo dedicado por arquitectos y urbanistas a soñar con el río sin llevar nada a cabo. Ha habido más monitos y poemas que proyectos concretos.
Lo cierto es que el Mapocho Navegable -auguro que se llamará así popularmente- repara una zona que ha sido un karma para las comunas antes mencionadas, quizá por la condición natural de periferia que tienen los límites comunales y los ríos, que en este caso confluyen en el mismo lugar, una tierra de nadie; la última preocupación que se tuvo durante años hasta que la Costanera Norte reveló su realidad.
El proyecto de Boza, más acotado que en su versión preliminar y con la evidente misión reestructuradora de un tejido agónico en la ciudad, podrá ser tildado de populista por haber elegido ese lugar de inicio, pero definitivamente acertó en el sitio. Desde ahí una acción reparadora podría, a futuro, extenderse hacia el oriente.
Las etapas siguientes las veo venir: reclamos del gremio que exigirá, con justo entusiasmo, que la ciudad sea construida con la participación de todos y no de algunos. Tal como se ha venido haciendo, y cuyo resultado se ve en obras públicas de gran calidad, como el Museo de la Memoria, el Parque Bicentenario o el recién inaugurado Gabriela Mistral, sólo por citar algunos.
Postdata: El río suena hace años, pero recién ahora se escuchará.
Sábado 11 de Septiembre
Columna Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
ARQUITECTURA
Por alguna misteriosa razón y desde hace algún día a la arquitectura buena se le llama ecológica o sustentable. Es como llamar a los médicos de hoy como ‘que sanan’; es su deber y curar es su cualidad. Lo correcto sería llamar a los médicos que no sanan ‘malos’ y acto seguido mandarlos a reeducarse, a perfeccionarse. Con la arquitectura debiera ocurrir lo mismo: los que no hacen las cosas bien, no debieran seguir ejerciendo, o debieran actualizarse con lo que pasa ahora (contaminación, altos costos energéticos, ambientes ingratos y cambio climático); deben capacitarse con nuevas técnicas constructivas, equipos y materiales, no pueden quedarse atrás sólo con el aspecto formal, con lo fácil. En síntesis, hay arquitectura y arquitectura insustentable.
Sumado a lo anterior, hoy en día, y lamentablemente, se sigue alabando a la arquitectura por su diseño, como único componente para evaluarla, muy similar a lo que ocurre con nosotros mismos (marcas, maquillajes, ropa); esto pasa en concursos, cursos, seminarios, revistas y programas de TV.
Hasta hace poco estaba suscrito a una prestigiosa revista de arquitectura internacional, en donde se presentaba en general una arquitectura de dudosa vanguardia, pues nada que ver con la situación mundial actual ni menos futura. Con ejemplos de gran desarrollo a la vez de complicados diseños. Todos con materiales y tecnologías de alto costo, casi como para nadie normal, pero aún es lo que marca pauta y se imita. Lo que más molesta de ellas es cuando se ve a su autor apareciendo arriba de una terraza en la cubierta (o ‘deck’, que nadie usará) mirando al horizonte. Como cuando un cazador pone el pie sobre el animal muerto. Esto definitivamente me complicó y terminó por convencerme y dejar de apoyarlos como lo había hecho durante años con mi suscripción. La verdad es que sólo ahora recibo la National Geographic y la Daylight Magazine de Velux, de ambas aprendo; de la primera a entender la poca naturaleza que va quedando en el planeta y de la otra de los estudios que se hacen para salvarlo.
Obvio que hay que contar con energía para crecer, pero el gasto siempre puede ser menor, sobre todo si las cosas se hacen bien. Con esta modalidad de hacer edificios insustentables hay que contar con más recursos energéticos para corregirlos, por ello estamos forzando a los gobiernos a mirar la posibilidad de la energía nuclear, por su gran potencia, constancia y la oportunidad de ser independiente de otros países. Puede ser, pero la mayoría quiere evitarla por sus potenciales inconvenientes.
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/09/11/01/contenido/14_982_9.shtml
Sábado 04 de Septiembre
POSTDATA 2.0 ENERGÍA: ¿RENOVABLE?
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
A propósito de centrales termoeléctricas que van o no van, quisiera rescatar desde el Altiplano chileno un tema que, como todo en este país, queda enterrado por años cuando una nueva noticia llena nuestros medios. Antes de comenzar, quiero dejar claro que no soy fanático ambientalista ni ecologista, y no adhiero a ningún grupo extremista de salvataje de ninguna especie. Sólo abogo por la conservación de los pocos y casi extintos entornos de los cuales suelo enorgullecerme.
San Pedro de Atacama es el segundo lugar más visitado por los turistas en Chile. Lo precede el Parque Nacional Torres del Paine y luego viene Isla de Pascua. El sitio más visitado de San Pedro es el campo geotérmico de El Tatio. Por lo tanto, éste vendría siendo el segundo sitio más visitado en Chile, así de simple.
No tan interesante, a la vista del tremendo paisaje y del inigualable ecosistema que se encuentra en El Tatio, es la aparición entre los géiseres de una de las máquinas que se usaron en las exploraciones que se hicieron entre 1964 y 1972. Abandonada, sobresale de entre una decena de pozos exploratorios que han estado en latente actividad desde esa época, hasta que el año pasado tuvimos indicios de un posible desastre ecológico, luego de que un accidente en el pozo 10, construido en el año 1973, dejara una fuga de líquido y vapor que sólo pudieron contener después de un mes de trabajos.
La micro fauna y micro flora de este lugar es sorprendente, a los ojos incluso del más insensible viajero que sólo admira la espectacular belleza de este paisaje que, por algunas horas del día, nos acerca al centro de la Tierra.
Las pruebas que se han estado haciendo para comprobar si es posible explotar la actividad geotérmica y convertirla en energía, si bien están a un kilómetro y medio de los géiseres turísticos -entendamos que esta distancia en el desierto es irrelevante- preocupan a grupos ambientalistas y también a las comunidades indígenas que administran el turismo en esta zona. Pese a que el estudio de impacto ambiental deja claro que no habría relación entre estos pozos exploratorios y las napas que producen las fumarolas que forman uno de los paisajes más bellos y singulares del mundo, debiéramos estar alertas todos los chilenos en conservar aquello que nos identifica.
Postdata: ¿Serán las napas de este campo geotérmico un recurso natural renovable, tal como lo fueron algún día las aguas de los ríos, los embalses y el gas?
Sábado 04 de Septiembre
Columna Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
“LA CASA DE BETSY”
Ya es muy sabido por todos y en todas partes del mundo que hay que cuidar la energía, de ello no hay vuelta atrás. Ya sea por reducir los gastos (visión de la mayoría) o por mejorar la situación ambiental (los menos); afortunadamente son coincidentes. Esto en todos los ámbitos: transporte, industrial, educacional y residencial, entre otros.
Dentro del sector residencial hay una confusión o incertidumbre del cómo se puede lograr; de qué forma, con qué materiales, dónde es mejor, cuánto cuesta, etc. Sin embargo hay miles de familias en el país que consumen muy poca energía, en casas absolutamente normales, de diversos estilos, sin ese ´look´ o moda sospechosamente sustentable; y obviamente muy alejados de la arquitectura transparente o de cubos minimalistas de dudosa vanguardia, las que son generalmente insustentables.
Un caso para ejemplificar es la casa de la familia de Betsy, una secretaria muy estimada. Vive en Santiago, son 4 integrantes en su familia, su casa es de 56m² de ladrillos y vidrios simples y en 2 pisos pareada por un lado. Es sumamente iluminada con luz natural, los árboles que la rodean son caducos. Sus gastos en un mes de invierno (julio 2010, uno de los mas fríos) son de: $6.200 en electricidad; en gas se consumen 2 balones de 15 kg (uno para cocina y cálefont, el otro para estufa portátil), en total unos $26.000; y en agua de $7.200 (obviamente sin regar jardín por ser invierno).
La iluminación es en base a ampolletas tipo fluorescentes compactos, equipos eléctricos eficientes, siempre se cierran las cortinas de noche, la calefacción la usa con mucho control y mayoritariamente en el 2° piso, en donde están los dormitorios, los que son ventilados en la mañana. Viven confortablemente y su gasto promedio, entre energía y agua, es de $39.400 por mes de invierno, o sea unos $0.700/m2/ mes invierno. Esto es muy bajo en comparación con muchas casas supuestamente eficientes. Haga el mismo ejercicio, ojala llegue a menos.
En síntesis ya son sustentables, no pueden bajar más sus gastos y hacen como grupo familiar todo lo correcto. Obviamente sí podrían si colocasen: aislación térmica en los muros y más espesor de ello en la cubierta; colectores solares para agua caliente y un sistema de calefacción no contaminante al interior. Pero ello requiere de una gran inversión, que se recuperaría en unos 100 años, dado que sus gastos energéticos actuales son muy bajos. De aquí es que hay que, algún día, idear un sistema de préstamos baratos para mejorar energéticamente la vivienda, aunque gasten poco ya son muchas y no pensar que hay que cambiarse de casa. Más sustentable es reacondicionar la existente, pero ideal sería si hubiese estado mejor hecha desde un principio.
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/08/28/01/contenido/14_942_9.shtml
Sábado 28 de Agosto
POSTDATA 2.0 “Ese mar que tranquilo te baña”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
“Vecinos temen por marejadas en Maitencillo”. Esta frase y otras similares se leyeron en las noticias de la semana antepasada, cuando el mar entró hasta las calles de los balnearios de la Zona Central del país. Las imágenes sorprendieron, sobre todo las de la playa grande de Maitencillo, recordando –por suerte en una escala mucho menor– la debacle causada en el sur por el tsunami del pasado febrero.
Pues bien, hace casi un año recibí una carta de un grupo de vecinos de ese balneario alegando por el abusivo uso de los espacios que consideraban públicos, y que en rigor no lo eran. De hecho, la zona comprendida entre la costanera y el mar había permanecido durante años gobernada por un par de construcciones bastante antiguas, y pese a que varios terrenos de ese lado de la calzada se mantenían cercados, aparecían vacíos. Pero de pronto se comenzó a llenar de cabañas, casas, condominios, entremedio de una intermitente oferta de restoranes, cafés y tiendas de temporada.
Algunos vecinos perplejos con estas construcciones que se instalaban sobre la playa, que no sólo taparon la vista al mar sino le dieron un carácter más privado a un territorio público, mezclaban su descontento con las nuevas regulaciones que permitían la construcción en altura al costado oriente de la costanera.
Así, las marejadas del viernes antepasado evidenciaron aquello que se discutió ampliamente después del 27 de febrero: si construir o no en zonas de alto riesgo, sobre todo en situaciones como ésta, en las que la costa se presenta amplia y sin accidentes que protejan su borde de posibles tsunamis o marejadas.
Luego de haber recibido esa carta recuerdo haber escrito un texto acerca de la falta de rigor en el crecimiento de Maitencillo. Si bien el texto apuntaba hacia los cerros, no debiéramos dejar de lado lo que sucede hacia la playa. El temor de los vecinos por las inundaciones debiera ser una alerta clara para revisar a fondo los límites del crecimiento de éste y otros asentamientos que de pronto parecen auto fagocitarse.
Postdata: Finalmente, y como alguien dijo hace un par de meses, ese mar que tranquilo nos baña vendrá tarde o temprano en busca de lo que le pertenece.
Sábado 21 de Agosto
POSTDATA 2.0 “¿Qué poner en la cápsula del futuro?”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
No sé cómo lucirá la ciudad en cien años más. Tampoco me imagino cómo verán los habitantes del Tricentenario las obras del Bicentenario. Me refiero a las que hemos hecho hasta ahora y no a las súper obras que queríamos hacer y no hicimos, o a las mega obras que estamos haciendo y que no terminaremos. En otras palabras, me refiero a las construcciones que los hombres del Bicentenario habrán hecho en su ciudad con la única, sana y cívica intención de vivir en ella y no de demostrarle a los hombres del futuro lo inteligentes y buenos que eran.
Y como están pensando meter lo bueno en una cápsula para la posteridad, yo incluiría elementos referentes a la ciudad, con la sola, sana y cívica intención de exponer a los del futuro cómo somos realmente.
Cien años después: al abrir la cápsula, los hombres se encontrarían con un extraño bus, diseñado para una ciudad que no era ésta y que luego tuvieron que rediseñar. Era parte de un sistema que se llamó Transantiago en remedo al bogotano Transmilenio. Aparecería también un paradero de micros, que lamentablemente se arrugó al encapsularlo. Los hombres del futuro tratarían de estirarlo pero el material que se usó en el pasado era tan malo que se desarmó. Tal vez, ya venía desarmado.
Habría en la cápsula un edificio “lustrín”, una casa “Georgian” y un “mall”, tres elementos para no olvidar que marcaron la estética de la ciudad en la era pasada. Habría también unos cuantos ensanches de avenidas y un árbol caído, en representación de los cientos de hectáreas de áreas verdes que los hombres del Bicentenario sacrificaron para agrandar su hábitat. Se encontraría también una mediagua de madera que se usó en la reconstrucción de las ciudades afectadas por el terremoto del Bicentenario -curiosa coincidencia- y que sería en ese momento, cien años después, la unidad icono de varios poblados del país.
Entre otros chiches de menor importancia, se vería una extraña especie de palma chilena que en vez de hojas tendría radares y en su tronco se hallarían electrodos y circuitos de una tecnología celular ya obsoleta.
Debajo de todo lo que vendría en la cápsula, encontrarían unas ruinas de edificios envueltos en una cinta plástica bicolor con la enseña “peligro”. Luego de varias investigaciones sabrían que se trataba de una especie que llamaban “patrimonio”, y que habrían preservado durante los cien años anteriores a encapsularlos. Como no vendrían las instrucciones en el contenedor, los hombres del futuro no sabrían qué hacer con aquel producto, así es que finalmente decidirían botarlo a la basura.
POSTDATA: Así, entre lomos de toro, semáforos inteligentes, vías segregadas y otros inventos de dudosa utilidad, los hombres del futuro comprenderían cómo era realmente el acervo de obras que los hombres del pasado hicieron sin otra vocación que vivir mejor.
Habría en la cápsula un edificio “lustrín”, una casa “Georgian” y un “mall”, tres elementos para no olvidar que marcaron la estética de la ciudad en la era pasada.
Sábado 14 de Agosto 2010.
POSTDATA 2.0 “EL REGALO MALDITO”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
En algunas ciudades históricas, las europeas por ejemplo, recibir una declaratoria patrimonial es un regalo. Aquí en cambio es un infierno, una pesadilla que se prolonga como una enfermedad terminal que puede durar varias décadas, empeorando día a día. Así se han conservado hasta ahora algunos edificios que recibieron el regalo maldito. A sabiendas que la cantidad de gravámenes que recaen sobre un edificio patrimonial no son compensados con eficiencia -ni a sus dueños ni al inmueble-, yo no quisiera jamás ser objeto de dicho “beneficio”.
¿Por qué entonces los vecinos del barrio Bellavista se desviven por ganar este premio? ¿Por qué tanto interés en convertir al barrio en Zona Típica o Pintoresca?
Lo único que ha sostenido a ese barrio durante el tiempo, -y aquello que lo ha reflotado durante estos últimos años- ha sido el desarrollo de privados. Gestores como los empresarios teatrales -hablo del Mori o del San Ginés-, pasando por universidades, como la San Sebastián y la Andrés Bello, hasta empresarios con visión de ciudad como los del Patio Bellavista, han dado un empujón muy fuerte a que este otrora reducto periférico de Providencia y Recoleta fuese nuevamente destino de extranjeros y se ganara un espacio en los folletos de turismo.
Una declaratoria de “Zona Típica o Pintoresca” comenzaría por frenar cualquiera de los desarrollos antes mencionados. Innegablemente, es la presencia de dicho equipamiento lo que garantiza un mejor público, lo que mantiene en mejores condiciones el orden y aseo del barrio, y lo que estabiliza el deterioro.
¿Queremos una Zona Típica como Valparaíso y sus ascensores (Monumentos Nacionales) en decadencia? ¿Queremos que el barrio viva la suerte del palacio Pereira o de la Basílica del Salvador?
Se supone que una declaratoria de este tipo inyecta recursos para el mantenimiento y conservación de dichas áreas. Se supone que las leyes deben asegurar que los edificios se mantengan como patrimonio de la ciudad. Se supone que debiera haber una franquicia tributaria y además una compensación a los propietarios que equiparase la rentabilidad de esos edificios. Hasta el momento, lo único que he visto son Zonas Típicas en las que se ha abandonado “lo típico”. Luego se ha visto un progresivo deterioro y su decadente obsolescencia.
POSTDATA: No nos engañemos. Así como van las cosas, así se ve el futuro de la típica Zona Típica.
Sábado 14 de Agosto
Columna Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
“AHORRO Y CONTAMINACIÓN”
El ahorro de energía tiene en general dos miradas: una es la de reducir los gastos monetarios y la otra es la de mejorar la calidad del aire: reducir el CO2. Para la mayoría, lo primero es lo relevante y fácil de entender. Lo segundo apunta a mejorar la calidad de vida y reducir los daños al planeta, postura que no todos visualizan. Sin embargo, ambas coinciden porque ahorrar dinero significa mejorar el planeta, y viceversa.
Por otro lado, descontaminar es un nuevo negocio y contaminar se castiga con multas.
Desde que soy asesor en ahorro de energía el 0% de los mandantes me pide mejorar el planeta, todos sólo quieren ahorrar dinero, y mientras más, mejor. Casi el 95% lo solicitan los dueños que han encargado un proyecto a sus arquitectos y sólo el 5% me lo solicita un arquitecto directamente. En suma, hasta ahora, son más de 850.000 los m2 asistidos con el fin de ahorrar energía, entre ellos hay industrias, hospitales, recintos educacionales, aeropuertos, hoteles, viviendas, edificios de oficinas y recintos destinados a comercio. En promedio se ha podido rebajar en 45 kWh/m2/año de acuerdo a las estimaciones, pero en realidad es menor, debiera ser como 20 kWh/m2/año, ya que las simulaciones computacionales son perfectas o ideales y el usuario finalmente climatiza menos de lo estimado.
Esto equivale a 1.700.000 kWh/año ahorrados. Si fuesen en base a parafina, son como $115.000.000 por año, y si son en electricidad, serían aproximadamente $205.000.000 por año. Es muchísimo dinero, lográndose por medio de estrategias simples (como reducir tamaño de vanos, mejorar aislación térmica, buena orientación solar, permitir sectorizaciones interiores, protecciones solares, colectores solares y abrir ventanas), sin incurrir en altos costos. Nunca forzando a contemplar estrategias complicadas de fachadas (pieles vidriadas ventiladas, extraños sistemas de captación en muros,etc.), ni tampoco alterando el diseño arquitectónico original.
Ahora, por el lado medioambiental, si esta cifra anual de kWh/m2 se multiplica por un factor promedio para energías convencionales, para ejemplificar (0.40), se obtienen como resultado 6.800 toneladas equivalentes de CO2/año ahorrados. Como referencia, una casa típica en Santiago llega a 16 tonCO2/año en contaminación (se debe mejorar), un auto que da 5 km/l y usándolo 1.000 km/mes da 5 tonCO2/año. Como verá, si usted tiene este auto, por favor no lo use más, use sólo la radio).
Teóricamente un árbol salva en promedio 0.02 tonCO2/año; por lo tanto estas asesorías equivalen a 340.000 árboles plantados. De esto último se desprende que habría que tener millones de bosques para ‘borrar’ los contaminantes en el aire de todas las edificaciones, cosa imposible, pues no hay espacio suficiente para ellos.
Lo que falta ahora es cuantificar la energía y de qué tipo se utilizó en la producción de los materiales usados. En general, los que más la necesitan son los metales, vidrios y plásticos, luego el concreto, después vienen los ladrillos y finalmente las maderas, fardos y adobes. De aquí se desprende que los más caros son los que requieren más energía y que los países en vías de desarrollo utilizan los con menos. En algunos países se rotula cuánto CO2 se emitió en su elaboración, para así supuestamente preferir el de la cifra menor (comparativamente: el con menos calorías o grasas, o aspartamo, etc., son los ideales si fuese un alimento).
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/08/14/01/contenido/14_895_9.shtml
Sábado 7 de Agosto 2010.
POSTDATA 2.0 “DISEÑO PREMONITORIO”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
La calzada principal de Llico se ve limpia y, ciertamente, libre de polvo, excepto cuando las aguas del lago Vichuquén no logran traspasar la barrera que el pasado terremoto exageró en la costa, y producto de la inundación el barro nuevamente desborda sus calles hasta las puertas de las casas. Ahí, en medio de una vasta nada, y entre retroexcavadoras que mueven tierra de aquí para allá y viceversa, aparece un premonitorio modelo de paradero que sin duda desconcertó en su momento a todos aquellos que, acostumbrados a un diseño de infraestructura básico y sin gracia, vieron nacer un “vanguardista” refugio a la orilla del camino.
Celebro con aplausos el logro que obtuvo esta comuna al optar por algo que, aunque un tanto rebuscado, persigue una intención con el diseño. Ignoro cuál es ésa, pero de hecho la hay, y si logramos leer aunque sea entre líneas, existe una clara deconstrucción de una forma que ya conocíamos. Generar un quiebre en una estructura que debe ser sólida -ya que tiene como propósito protegernos- es una forma de dramatizar una situación.
En un contexto en el que todo lo que no se cayó el pasado 27 de febrero se descuadró, resulta fuerte la imagen de una estructura que por opción nació descuadrada.
No estuve aquí antes del terremoto, y no quise saber si esto se instaló antes o después. Lo importante es que se diseñó así, y su forma no es producto de ningún desastre sino de la imaginación de alguien que pensó que sería más interesante de este modo que de la manera habitual.
El paradero llamado “Cementerio” se apoya en una cruz caída que reposa a su vez en un muro inclinado. Todo esto desencadena un descuadre de la estructura que termina en una viga quebrada, y cuenta una historia que lamentablemente no le hace mucha gracia a sus ocupantes, cuyas propias casas todavía yacen en mal estado. Pero así son a veces los relatos que inventamos para darle cuerpo a los proyectos. Lo que aquí pareció interesante quizá lo fue sólo hasta que las edificaciones vecinas sufrieron una destrucción de verdad, que a la fecha no se ha logrado revertir.
POSTDATA: Curiosa analogía, y penosa también, ya que da gusto encontrarse con algo diferente, algo que le de carácter a un lugar, algo propio y no importado. Curiosa analogía, y penosa también.
Sábado 31 de Julio 2010.
POSTDATA 2.0 “La Santa Cruz”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
La semana pasada pude haber sido demasiado duro con los entusiastas encargados de remozar espacios residuales. De hecho, luego me topé con una excepción que indica que no todo es tan mecánico y repetitivo. Hay asociaciones de ideas que llevan a diseños con algo más de trabajo que el sólo hecho de firmar una orden de compra para unos inertes juegos infantiles. Por ejemplo, en uno de los accesos a Santa Cruz se hizo una plaza triangular, limitada por el Tinguiririca, la Avenida Federico Errázuriz y la Avenida Errázuriz -notable coincidencia-.
¿Qué sería lo más acertado para coronar una plaza en Santa Cruz? Correcto: una cruz. Esa es la primera de las asociaciones que valida el hecho de no instalar juegos infantiles en un triángulo de límites poco accesibles. Luego viene el nombre de la plaza. ¿Cómo se podría llamar una plaza en Santa Cruz en cuyo centro se instala una cruz? Bien: Parque La Santa Cruz. La segunda asociación, muy sesuda y por cierto precisa, ya que integra el objeto con el nombre de la ciudad.
Luego viene la mejor de las asociaciones: Santa Cruz se visualiza como la ciudad central del valle de Colchagua, la base de la Ruta del Vino, la que congrega la mayor cantidad de actividades relacionadas a la producción vitivinícola de toda la zona. Entonces, ciudad, Santa Cruz, vino, barricas… bingo. La cruz se hace de barricas de vino. El proceso se cierra con esta instantánea y literal producción histórico-regional, como otras que hemos visto anteriormente, por ejemplo en “la región del cobre”, donde se instaló hace años un extraño robot pintado color cobre a un costado del acceso a Calama, o la escultura-torre hecha de maletas ubicada al interior del aeropuerto de Santiago, que por cierto fue lo único que no se cayó al interior del Terminal.
La Santa Cruz de barricas es en realidad una cruz de fierro tapizada con 17,5 barricas de madera, ya que sería imposible construirla con barriles en esta forma. No obstante, y más allá de la terrible asociación que tiene el objeto utilizado con el vino, habría sido interesante una estructura hecha con el material de las barricas -no con las barricas enteras- que fuese articulada en base a esa madera sin caer en su uso como revestimiento. He visto proyectos de estudiantes que han hecho intervenciones muy potentes reciclando las barricas en desuso.
Postdata: Los espacios residuales se siguen llenando de objetos igualmente residuales. Ya ni siquiera el arte cabe.
Por Felipe Assadi, Arquitecto.
Sábado 31 de Julio 2010.
Columna del profesor Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
EL CALOR Y EL FRIO
Aunque parezca obvio, el invierno es frío y el verano es caluroso. Esto en algunos lugares es extremo, en otros las temporadas pueden ser más prolongadas o suaves, incluso hay sitios donde el verano es en el día y el invierno en las noches durante todo el año. Cada lugar tiene su dosificación característica.
Calentar o enfriar un recinto no debe jamás tener la misión de transformar el verano en invierno o el invierno en verano. Es sumamente irracional o insustentable hacerlo, es lomás absurdo, salvo que sea para algomuy especial (un laboratorio, frigorífico, sala de tratamientos para la salud, entre otros). Por otra parte, es bueno tener frío en una época y luego calor en otra, ya que ayuda a templar la salud, obviamente dentro de cierto rango. Ocurre como con muchos árboles, flores y frutas, donde sus cualidades o características se fortalecen con los cambios de temperatura. Es absolutamente irresponsable calentar un interior a 26° si afuera hay 10, o enfriar a 15 si afuera hay 30, práctica muy habitual.
Con esta transformación del verano a invierno, o viceversa, lo único que se logra son altos gastos de dinero y fuertes malestares, pues en algún momento tenemos que salir. Lamentablemente en la actualidad, por descuido, en muchas edificaciones no llega el sol o no se pueden abrir las ventanas. Algunas personas a las que he asesorado para ahorrar energíame han comentado que esto de “exagerar” la climatización no les preocupa, pues tienen recursos para costearlo. A ellos les informo del gran error que cometen ya que aparte demalgastar recursos, contaminan más y esto nos afecta a todos. Es igual que con los fumadores, antes se pensaba que ellos se afectaban sólo a sí mismos, error. O es como andar en autos que consumen mucho combustible; el gasto lo paga el dueño, pero este consumo irracional se transforma en gases tóxicos que quedan dando vueltas en el aire, que sí es de todos.
La mayoría de las personas están bien entre 18°C y 24°C. Hasta los 12° puede ser soportable, pero con ropa gruesa ymoviéndose. Para arriba, hasta los 26° es normalmente aceptable si se está a la sombra, o con ventilación. Fuera de esos extremos aproximados la situación se resuelve con estrategias más radicales o profundas; cosa de recordar, por ejemplo, a los esquimales y, en el otro extremo, a los habitantes del Amazonas. En casi la única situación cotidiana que conviene estar bajo 18° es a la hora de dormir. Se duermemejor con 17° y de acuerdo a estudios, el cerebro descansa mejor. Mientras que para pensar es ideal estar cerca de los 21°. Ojalá esa sea la temperatura cuando lea esto.
Por Javier del Rio, Arquitecto.
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/07/31/01/contenido/14_863_9.shtml
Sábado 24 de Julio 2010.
POSTDATA 2.0 El kit de los “SOLUCIONISTAS”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Cada vez que pasaba el peaje del aeropuerto hacia Santiago veía la construcción “algo” a la orilla de la calzada. Me parecía rara una obra en rollizos de pino impregnado, de ese verdoso que usan para hacer juegos infantiles en ese lugar. Más raro me parecía que justo ahí, en un lugar donde jamás se me ocurriría ver a un niño jugando, alguien pudiera estar proyectando algunos juegos.
El problema no era, finalmente, que se construyera algo de ese material en ese lugar, sino que efectivamente en medio de la nada, sobre el tierral que dejó una entrada de vehículos, sí se instaló ese equipamiento infantil, apoyado por un poco de pasto y algunas coquetas palmeras que reciben al amigo extranjero.
¿Por qué es posible ver este tipo de ocurrencias en las carreteras? Porque acto seguido a la construcción de un trébol, una rotonda, o cualquier cosa que deje un residuo entre dos calles nos viene rápidamente una laguna mental, una suerte de surmenage que nos hace llenar el espacio con una payasada absurda e inútil, como por ejemplo un folklórico y rasca decorado de cántaros y petunias o bien, juegos infantiles donde no hay niños.
Los “solucionistas”, aquellos que dejaron de proyectar ideas para abordar el problema del espacio residual que deja la infraestructura urbana -que otrora eran arquitectos o diseñadores- ahora tienen un kit muy reducido de soluciones standard, probadas y aprobadas por un subvalorado usuario que pareciera conformarse con poco. Un usuario que además pareciera a veces ser un alienígena que viene de no sé donde a ocupar espacios imposibles de usar. Unos niños, por ejemplo, que juegan en una plaza que se encuentra en ninguna parte, rodeada de vehículos cuyo único destino es un domicilio o un aeropuerto, y que muy rara vez se detendrán a “jugar” en el camino.
Es increíble la cantidad de tiempo y dinero que se gasta cada año en tratar de embellecer algunos lugares inútilmente. Eso, que obedece aparentemente a una actitud de mejoramiento del entorno, habla exactamente de lo contrario.
Postdata:Y reafirma la idea de que en las rutas concesionadas, lo único que importa a los concesionarios, es el peaje y no “la plaza”.
Por Felipe assadi Arquitecto.
Sábado 17 de Julio 2010.
POSTDATA 2.0 “REGALOS CON RETORNO”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
Se puede ver en varias ciudades del mundo regalos con retorno o “boomerang”, hechos por arquitectos estrella que han “donado”, sin fines de lucro o de otra especie, proyectos de arquitectura para que dichas localidades puedan ser más bellas, más importantes, más visitadas y por lo tanto más desarrolladas. No cabe duda que lo primero que se percibe en estas iniciativas es un egocentrismo monumental, que supera con creces a la envergadura del obsequio. Lo peor de todo es que muchas veces estas dádivas vienen con sorpresa, y terminan siendo un “cacho”, caro y de difícil mantención.
Nosotros nos salvamos de una de estas regalías hace un par de años. El brasileño Oscar Niemeyer había donado gentilmente uno de sus “ovnis” para que el pueblo de Valparaíso, aparentemente desprovisto de carácter arquitectónico, gozara al fin de una obra que le diera apertura mundial. Pero el regalo fue rechazado. La comunidad entendió la vanalidad de esta externalidad, que no tenía nada que ver con la ciudad, y lo devolvió muy agradecida.
El español Santiago Calatrava, por su parte, ha regalado también varios de sus puentes a distintas ciudades del mundo. Lo curioso es que en este caso son urbes muy turísticas y los emplazamientos han sido escogidos con pinzas. Por lo tanto las donaciones tienen una evidente doble intención.
Dos casos de Calatrava llaman la atención: el puente instalado en Puerto Madero, Buenos Aires, y uno de sus más recientes, en Venecia. El primero -que jamás he tenido la suerte de ver funcionando-, le costó a la ciudad la no despreciable suma de seis millones de dólares y pese a su belleza pasa un tanto inadvertido frente a la inteligencia de la restauración urbana donde se emplaza. El segundo, inaugurado hace tres años en la ciudad italiana donde un puente es algo obligado, no ha cesado de ser reparado por sus malas terminaciones, sin contar con que el “regalo” fue sólo el “mono” inicial, y el desarrollo finalmente fue encargado a una oficina externa que cobraba lo razonable. Es el más nuevo de los puentes venecianos y el único incómodo de cruzar, ya que no supo administrar la proporción entre la altura y desarrollo de sus gradas. Es el único cuya baranda, pese a ser de vidrio, incomoda la vista de la mayoría de los peatones; el único con un pasamanos de bronce que hierve en verano, el único pintado de rojo por debajo, y que representa un peligro para quienes lo abordan rápidamente; el único que, contando con la tecnología suficiente, no admitió a minusválidos o gente con equipajes pesados. El único que con lluvia o nieve transforma su pavimento en un arma mortal.
Postdata: Estos regalos sin duda se devuelven. Son trofeos, banderas puestas en ciudades que embellecen currículos y equipan el ego.
Por Felipe Assadi Arquitecto.
Sábado 17 de Julio 2010.
Columna Javier del Rio en Revista + Decoración, La Tercera.
¿CÓMO ES LA CASA SUSTENTABLE?
Para algunos, la casa sustentable debe tener forma de árbol, o estar construida con mucha madera, llena de paneles fotovoltaicos y muros verdes.
En la realidad ésta puede tener muchas expresiones, pero lo que realmente importa es que sus características se supediten a un bajo consumo energético y no compliquen elmedioambiente, considerando esto desde su construcción hasta su demolición.
Similar es lo que ocurre con los seres humanos. El más sano no es necesariamente elmás vitaminizado, ni proteínico, nimusculoso o elmás bronceado o conmenos colesterol, sino el que menos enfermedades tiene. De este modo un calvo, bajo, canoso, gordo o flaco, entre otros, es perfectamente normal.
Por supuesto que no hay que fumar, ni ser obeso, ni abusar de nada, sólo basta seguir una dieta sana, mantener la cabeza ocupada y caminar bastante.
En la arquitectura esto se ha complicado por falta de información y por una mala orientación de algunos medios. Es más, en muchas publicaciones “prosustentabilidad”, por llamar la atención o por estar in aparecen lasmismas casas que en otras sonmostradas simplemente como casas de diseño. Llenas de vidrio y porque están con árboles y pasto alrededor, pasan ahora como sustentables. Si se las ve con detención, sin cortinas, orientadas al sur,mucho hormigón, sin gente (a lomás aparece un telescopio arriba del techo-terraza que nadie usará), son caras, etc., es imposible que sean ecológicas.
En Chile entre las viviendas más eficientes, sin contar la arquitectura tradicional, están las casas llamadas Ley Pereira de los años 60 y antes, que son compactas, de dos pisos, con ventanas justas, calefacción al centro, pareadas, muros gruesos y, sobre todo, orientadas al norte.
Otro tipo corresponde a edificios construidos en los 80, con ventanalesmedianos, balcones y jardineras. Losmejores son los de pisos intermedios, orientados al norte y en esquinas para producir ventilación cruzada.
Ambos ejemplos son perfectibles, con ventanas dobles, más aislación en muros y mejor sistema de calefacción. Y ambos, también, son muchísimo más sustentables que cualquier edificio demoda,mostrados en revistas supuestamente especializadas. Tienen menos errores o enfermedades, igual que en los humanos. Una casa sustentable puede ser colonial, georgian o enchapada en PVC, pero bien orientada, con buena aislación, con posibilidad de sombras y ventilación.
Fuente: http://masdecoracion.latercera.com/2010/07/17/01/contenido/14_830_9.shtml
Sábado 10 de Julio 2010.
POSTDATA 2.0 “MI QUERIDO PARÁSITO”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio
El container, que se ganó este año la medalla al módulo más efectivo, se hace aún más querido cuando se utiliza de verdad con fines transitorios como éste.
Hace al menos diez años que el container había dejado de amenazar con incorporarse al paisaje urbano como solución transitoria, momento en el que se instaló con todo su pesado fierro sobre la ciudad. El parásito, odioso y falto de carácter, dejaba de ser una mala copia del producto que los europeos del norte utilizaron para mostrar al mundo un “nuevo y creativo” artefacto que, si bien se usaba como habitáculo hace mucho más tiempo, se puso de moda en nuestro país tardía y torpemente durante la década del 2000.
Ahora, con ocasión del terremoto, el container encontró su cabida en la sociedad de los módulos transportables. Y no sólo eso, además ascendió en su escalafón social. El otrora “agregado”, sería a partir de hoy nuevamente el rey.
Más allá de la oda al contenedor, y una posible alabanza a sus prestaciones -que por cierto evitaré- me interesa sobremanera un hecho que ocurre por estos días en Matucana 100. Se llama “Desembarco Festival Teatro Container”, un nombre largo pero con mucho cuento, de ese en el que el mencionado bloque metálico, como producto de lo transitorio, juega un rol espectacular: El festival, cuya sede inicial es Valparaíso, utiliza containers acondicionados como pequeños teatros de cámara que intervienen plazas y cerros, armando lugares y activando la ciudad. Si bien el desembarco se da esta vez en la explanada de Matucana 100, no deja de ser interesante la propuesta sobre el espacio público -llámese colectivo en este caso- que los organizadores del festival realizan en Santiago. No sólo se propone una nueva mirada sobre los vacíos urbanos que pudieran recibir una instalación de este tipo sino la oportunidad explícita de los containers de transportar cultura y entretención a muchos lugares.
Y volviendo al tema, mi querido parásito, que se ganó este año la medalla al módulo más efectivo, se hace aún más querido cuando se utiliza de verdad con fines transitorios como éste. Y que se entienda que el parasitar en este caso no tiene una connotación negativa. Todo lo contrario. El objeto viene donde le conviene, se posa de un modo en el que la ciudad se lo permite, se queda el tiempo que se necesita y luego se va, sin dejar más rastro que el sólo hecho de haber contribuido a una causa noble y haber organizado, al menos por una semanas, el uso alternativo de un espacio urbano.
Postdata: ¿Quién no quisiera un parásito así?
Por Felipe Assadi / Arquitecto.
9 de Julio 2010, Diario La Nación.
LA UTOPÍA DE LA CIUDAD SUSTENTABLE
Por Javier del Rio, Docente UNAB
Existen muchos fuegos artificiales relacionados con la sustentabilidad: ciudades futuristas, soluciones sumamente caras y complicadas. Son juegos de luces que impiden entender que la única solución es pensar la ciudad antes de construirla.
Los errores no siempre tienen solución y una mala medida es suficiente para perjudicar a toda una generación. Así, asentar una ciudad mirando al sur o con edificaciones de grandes ventanales implica un desperdicio de energía que puede ser irreversible y generar una pérdida de dinero incalculable.
En el último tiempo se han diseñado modelos para enmendar las construcciones foráneas que se importaron con características poco prácticas para el clima chileno. Se han tenido que crear soluciones, por ejemplo, para los grandes ventanales de los modernos y lujosos edificios de “Sanhattan”, que perjudican la sustentabilidad en el hogar y trabajo. Esas enormes aberturas cubiertas con vidrios son sinónimo de fuga energética en invierno y sobrecalentamiento en verano. Como solución, se han instalado climatizadores, con el gasto de energía y contaminación que ello acarrea.
Ante esta falta, ingeniosos arquitectos han pensado mecanismos que sólo confunden y que son utópicos de realizar. En este aspecto, ideas como las ciudades satélite, los barrios denominados “20 minutos”, los edificios “verdes” con vegetación en sus azoteas, hacen pensar a los habitantes que son proyectos realizables y una posible solución a la contaminación de las ciudades.
Pero cada una de estas propuestas es más bien utópica. Las ciudades satélite se pensaron como pequeñas urbes dentro de una gran capital que incluía un centro con colegios, supermercados, iglesias, comercio y empresas rodeadas por un determinado número de viviendas. Pensadas para no crecer, ya que al construir más viviendas, se pierde la idea original de tenerlo todo cerca y no utilizar locomoción.
Pero no se puede evitar el aumento de la población, las familias crecen, las casas se hacen chicas, hay cambios de trabajo y se hace necesario moverse de ese espacio. Los barrios “20 minutos”, por otro lado, fueron pensados para reducir las emisiones de carbono provenientes del transporte. El concepto es simple: la distancia máxima desde la casa a otros servicios no debe sobrepasar los 20 minutos.
Este concepto de urbe fue planificado para beneficiar y promover las economías locales; sin embargo, en Chile este modelo es nuevamente utópico. Las ciudades y barrios ya están construidos y no fueron planeados de esa forma. Para que un proyecto como éste funcione, se debería planificar nuevamente la ciudad, lo que implica derrumbar todo para volver a construir.
En el caso de los edificios “verdes”, su diseño debería incluir vegetación en la azotea con el propósito de disminuir la radiación solar. Pero más barato y con el mismo efecto, es pintar los techos de color verde. Así se reduce el efecto de burbuja de calor y alteraría en menor medida el clima de una región.
En conclusión, existen muchos fuegos artificiales relacionados con la sustentabilidad: ciudades futuristas, casi caricaturescas, soluciones sumamente caras y complicadas. Todos juegos de luces que impiden entender que la única solución es pensar la ciudad antes de construirla, porque el arreglo del error resulta más caro y menos sustentable. Si no entendemos este concepto y las nuevas generaciones no lo incorporan a su imaginario colectivo, la utopía será más utópica que nunca.
* Arquitecto experto en sustentabilidad Universidad Andrés Bello
Fuente: http://www.lanacion.cl/la-utopia-de-la-ciudad-sustentable/noticias/2010-07-08/222712.html
Sábado 3 de Julio 2010
POSTDATA 2.0 “PLAZA SUBVALORADA”
Columna Felipe Assadi en Revista VyD, El Mercurio.
Hace varios años se hizo una crítica a la solución que la Municipalidad de Providencia dio a los accesos de los estacionamientos subterráneos que comenzaron a operar a fines del 2001. No fue tan dura como la que se hiciera más tarde a los portales de los ubicados en Las Condes, en Plaza Perú y sus alrededores. Tanto estos ejemplos, como otros que ha provisto el Metro y sus accesos peatonales, han dejado en claro un déficit en diseño por cuanto éste no incorpora lo preexistente. Fachadas de casas y comercios se vieron afectadas por la irrupción -bastante insensible- de duras cajas, sobre cuyo suelo inmediato jamás se pensó nada que incluyese al peatón. Las monedas y las neuronas parecían acabarse cuando los proyectos de subsuelo rozaban la superficie, como si ésta no tuviese importancia alguna. Y paradójicamente, la “superficie” del subsuelo es la única encargada de que dichos subsuelos sean operativos.
Como esta columna se nutre en gran parte de lo que opina la gente, he puesto atención desde hace tiempo a los rezongos acerca de la solución que Vitacura dio hace ya casi un año al subsuelo de Lo Castillo. Es cierto que hay una serie de objetos que a primera vista parecen inútiles o se muestran como caprichos sobre diseñados. Pero seamos justos. Nunca una municipalidad se había desgastado por dar a un lugar de esta naturaleza una solución que dignificara el espacio público, aun en circunstancias tan caóticas como la de este triángulo. Tampoco lo había hecho contando con la ayuda de un buen arquitecto -me refiero a Gonzalo Mardones- de quien yo no esperaría un arrebato de sobre diseño. Por el contrario, los intentos municipales -en general- parecen forzados a hacer una buena arquitectura sin lo mínimo.
El resultado, una plaza donde antes no había nada y tampoco pasaba nada, que se arma a partir de un juego de suelos -que por cierto parece provenir de un requerimiento estructural- y objetos que lucen como sombreaderos, pero que en realidad se leen como elementos cuyo propósito final es ordenar un pequeño espacio público que estaba atestado de información. Pero tal vez, lo más importante de esta iniciativa es que abre una oportunidad para que profesionales destacados dejen una marca en las calles.
La ciudad necesita de estos retoques “de autor” que dan cierto carácter a la vía pública. Sacarse “lo corporativo” de una vez por todas y apostar por propuestas más heterogéneas. Eso la convierte en un boulevard de proyectos con firma.
Postdata: Y le quita, de paso, la fatídica estética que imprime la arquitectura de catálogo municipal.