Dado el crecimiento de la Facultad de Medicina de la Universidad Andres Bello, en cuanto a preceptos académicos y de infraestructura, es una tarea ineludible mantenernos en los estándares de desempeño universitario que constituye el goldstandard a nivel de las grandes facultades de medicina del mundo.
Para entender por qué estamos desarrollando esta herramienta docente, basta mencionar algunos de los elementos que le dan suficiente solidez argumental.
El nacimiento del “Centro de Simulación Clínica” viene a concretar un recurso esencial y lo ordena en un proyecto consistente, con una infraestructura que plantea en este momento el desafío de llevar a la práctica lo que podríamos llamar la segunda fase del desarrollo de la simulación clínica en nuestra Facultad.
El contexto Universitario se hace parte del propósito de la Facultad de Medicina, como impulsar el uso de las nuevas tecnologías, acorde con un proceso de modernización y adecuación física como una estrategia para brindar más apoyo a las tres misiones de la universidad: la investigación, la docencia y la extensión.
El uso de simuladores viene a contrarrestar una de las mayores preocupaciones de las instituciones formadoras de profesionales de la salud: definir la metodología ideal para la enseñanza, puesto que los modelos tradicionales ofrecen poca disponibilidad de prácticas y éstas dependen, además de las eventualidades, de las patologías, pudiendo generar en los alumnos la adopción de sus propias técnicas empíricas con las cuales pudieran intentar suplir la deficiencia creada por el modelo educativo.
Por otro lado, el uso de la simulación en los procesos educativos en carreras de la salud constituye un método de enseñanza y de aprendizaje efectivo para lograr en los estudiantes el desarrollo de un conjunto de competencias necesarias que posibiliten alcanzar los objetivos del perfil del egresado. Tiene el propósito de ofrecer al estudiante la oportunidad de realizar una práctica análoga a la que realizará en su interacción con la realidad en las diferentes áreas o escenarios docente‐asistenciales, por lo tanto se posiciona como un importante complemento a la formación de profesional de excelencia.
La simulación permite un entrenamiento consistente y programado en numerosas situaciones clínicas como son patrones de presentaciones poco habituales, todo tipo de procedimientos, manejo de situaciones críticas y detección de situaciones potencialmente riesgosas formación práctica




